Lo prometido es deuda, así que toca hablar de eventos deportivos. El deporte en Australia (y especialmente en Melbourne, luego diré por qué) se vive de una manera especial. Se sea un entendido o no, nadie rechaza ver ningún deporte por la tele. Por ejemplo, el fútbol. Australia no es un país que se caracterice por su cultura futbolística, pero aún así 56,000 (sí, ya me he acostumbrado a separar los miles por comas, como hacen aquí) gargantas se reunieron para ver el partido amistoso Australia - Nueva Zelanda previo al Mundial en el MCG Stadium, un estadio con capacidad para 100,000 espectadores. 56,000 personas, Mestalla entero, reunidas para ver un partido que a nadie le va ni le viene, en un país con 21 millones de habitantes y en una ciudad con alrededor de 4. Sacando cuentas el porcentaje es alto... De todos modos había claros en el estadio, y mucha gente sería como nosotros: 3 mexicanos y un español, de países donde el fútbol se vive.
Al final, 2-1 con un gol en el último minuto que celebramos como si Australia hubiese ganado el Mundial. Y es que en ello estábamos, expectantes por el Mundial que se acercaba, especialmente los mexicanos pues jugaban el partido inaugural.
Y hablando del Mundial, la verdad es que la falta de españoles en Melbourne fue una lástima, pues me tuve que conformar con levantarme sólo a las 5 de la mañana para ver los partidos. No pude ver la semifinal ante Alemania, dado que estábamos de viaje (pronto hablaré de ese viaje) y ese día dormimos al aire libre en medio de la nada, pero pude ver la final en Sydney en la residencia de mi amiga Aina. Siempre recordaré el gol de Iniesta como el gol más grande y a la vez más triste que jamás haya visto. Por supuesto que quería que España ganara el Mundial y me alegré como el que más, pero no deja de ser triste no estar en casa la única vez que ganamos... El ver el partido con los amigos, los nervios, las celebraciones... Son cosas que me perdí y que, habida cuenta de mi fanatismo por el fútbol, dolieron. Pero por supuesto, valió la pena.
Cambiando de tercio, uno de los deportes más populares en Australia es el fútbol australiano (australian football, o australian rules), comúnmente conocido como "footy". La competición nacional se llama AFL (Australian Football League) y la integran 16 equipos. Y aquí viene mi comentario respecto a Melbourne: 10 de los 16 equipos son de barrios de Melbourne, y por ejemplo el equipo de Sydney también era de un barrio de Melbourne pero simplemente lo movieron (como pasa con las franquicias en la NBA). Gracias a la universidad y a alguno de los clubes, los estudiantes de intercambio tenemos la oportunidad de ir a ver algunos partidos de forma totalmente gratuita, lo que me ha posibilitado ver 3 ó 4 partidos. El primero de ellos fue entre los Richmond Tigers y los North Melbourne Kangaroos, en el MCG:
El deporte es un poco loco (o al menos, hay que estar un poco loco para jugarlo). Básicamente el campo es circular y los equipos se componen de 15 jugadores. El objetivo es colar la pelota (o "footy") entre los dos postes del equipo contrario, por lo que se da 6 puntos. No obstante, en lo que es motivo de burla entre los no simpatizantes del deporte, hay otros dos postes a los lados (de modo que hay 4 postes en total, 3 porterías), de modo que si la pelota entra entre estas porterías, lo que no se considera gol, se da 1 punto. Por ello se dice que, y perdón por la expresión, el footy es el único deporte en el que te dan puntos por cagarla. Al final uno se da cuenta de que, efectivamente, raras veces esos puntos cambian el resultado final...
Para meter gol, uno se puede valer de las manos y los pies. De todos modos lo más importante es que todo vale para robarle el balón al equipo contrario, cualquier placaje siempre y cuando se vaya a por el balón (por lo que los árbitros siguen siendo motivo de discusión, como en nuestro fútbol. La verdad es que yo aún no alcanzo a entender cuándo es falta y cuándo no). Lo único que hay que saber es que, cuando un jugador golpea la pelota con el pie y otro consigue atraparla en el aire, se consigue un "free kick", de modo que uno puede jugar la pelota desde su posición sin ser molestado. Así es como se consiguen la mayoría de los goles: un jugador patea la pelota hacia el área rival, y si un compañero la atrapa en el aire, tiene un tiro bastante franco. Otro partido al que pudimos asistir fue el St. Kilda Saints contra los Essendon Bombers, esta vez en el Etihad Stadium.
Al final de la liga ha habido unos play-off cuya final se disputó hace 3 semanas, entre los St. Kilda Saints y los Collingwood Magpies, en lo que por alguna razón se conoció como "no es St. Kilda contra Collingwood, es Australia contra Collingwood". Lo mejor fue el histórico resultado de la final: 68-68. Y es que no se disputó ninguna prórroga: el partido se repitió hace 2 semanas, y la gente tuvo que volver a comprar su entrada (una amiga mía pagó 260 dólares por dos veces, así que más de 500 dólares...). Finalmente ganaron los Pies... De cualquier modo, fue la excusa perfecta para tener pool parties en la residencia durante dos semanas seguidas. Al final, a pocos les importaba el resultado...
Y como uno aprende jugando y no viendo, tuvimos un Sports Day en la residencia en el que aproveché para aprender algo del footy, al menos cómo patear el balón... Parece difícil por su forma (lo que vuelve locos a los jugadores, pues cuando el balón cae al suelo cualquiera sabe hacia dónde va a salir), pero al final es lo más fácil del mundo.
Por último, hace poco pude ir a un partido del torneo Tres Naciones de rugby (gracias por la entrada, Liz!): Australia contra los Nueva Zelanda, o como se dice aquí: los "Wallabies" contra los "All Blacks", lo cual fue toda una experiencia teniendo en cuenta que nunca antes había visto un partido, y que Liz es de padres neozelandeses y nació allí, y aunque se mudó pronto a Australia apoya a los "All Blacks", pero su padre y el otro amigo que vino apoyan a los Wallabies. Uno de los momentos más entrañables fue la representación de la Haka, el baile maorí que hacen los All Blacks antes de los partidos para intimidar a sus rivales. Os dejo una foto y un vídeo, aunque no se pueda ver mucho (podéis buscar en Youtube).
Al final, mal que me pese, y como era de esperar, Nueva Zelanda ganó (y al final se llevó el Tres Naciones), pero el partido fue impresionante, con muchos tantos al principio, y al fin entendí algo más sobre los tiros a puerta, moles y demás... La verdad es que es un gran deporte, no se juega sólo a pegarse. Los partidos son muy tácticos ya que no se puede pasar el balón hacia adelante con las manos: tan sólo hacia atrás, a menos que se haga con el pie.
Y además, pudimos hacernos fotos con algunas de las estrellas de Nueva Zelanda, que vienen a ser como los Messi, Cristiano Ronaldo y compañía del rugby. Hace poco algunos salieron en Marca a raíz de un spot publicitario que parece retocado por ordenador. Éstos son Mils Muliana, Piri Weepu y Ma'a Nonu (que no se quería hacer fotos con nosotros por llevar indumentaria de Australia). La mayoría de los jugadores de Nueva Zelanda son maoríes, pero llama la curiosidad que su capitán y mejor jugador, el catalogado como mejor jugador del mundo, no lo es. Lástima que no pudiéramos hacernos la foto con él...
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