sábado, 20 de noviembre de 2010

The Rock Tour

Después de pasar un día en Alice Springs, al fin nos unimos al tour que, a lo largo de 3 días, nos llevaría a través de las formaciones interesantes del outback: Kings Canyon, Kata Tjuta y Uluru.

De camino a Kings Canyon, pudimos dar un pequeño paseo en camello:


A lo largo de la mañana/tarde, paseamos alrededor de Kings Canyon. Nótese otra vez el rojo/marrón que nos acompañó a lo largo de todo el viaje.



Un primer contacto con algún pedrusco. Falsa alarma, todavía no es Uluru.


De cara a la noche, recogimos leña para hacer una hoguera que nos calentara mientras cenábamos y durante la sobremesa. Y es que dormimos al aire libre, con temperaturas rondando los 0 grados, dentro de un saco de dormir y un swag.


La mañana siguiente, al fin, experimentamos nuestro primer contacto con Uluru.


Pero aún no era su turno. Nos dirigimos a otra de las formaciones interesantes de los alrededores, lugar sagrado para los aborígenes: Kata Tjuta. El guía nos explicó la leyenda acerca del origen de las 3 formaciones (Kata Tjuta, Yulara y Uluru), de modo que nos metimos de lleno en la cultura aborigen.


De camino, el guía encontró algunas piedras que los aborígenes utilizan para pintar en las rocas (pinturas que luego pudimos ver en Uluru).



Y también vimos Kata Tjuta desde la distancia.


Finalmente, el plato fuerte del viaje: Uluru. Nombre aborigen para Ayers Rock. Hay una campaña bastante fuerte de sensibilización hacia los aborígenes, pues éste es su lugar más sagrado, de modo que cada vez se utiliza menos el nombre occidental en beneficio del aborigen. Se trata de la segunda roca en superficie más grande del mundo (la primera está en Sudamérica, si no recuerdo mal, pero no está en un lugar accesible), con más de 300 metros de ancho.


Esa misma tarde hicimos un camino corto alrededor de la roca, que tiene una pinta totalmente distinta desde cerca.



Y finalmente, antes de ir al campamento otra vez, vimos la puesta de Sol en Uluru:


Como no hay dos sin tres, la mañana siguiente volvimos para ver el amanecer.



Ese día, en teoría, teníamos la posibilidad de elegir entre escalar la roca o hacer la vuelta completa alrededor de ella caminando. No teníamos ni idea, pero aparentemente escalar la roca es una falta de respeto muy grave hacia los aborígenes, y estuvo a punto de ser prohibido. Finalmente el gobierno firmó un contrato con uno de los líderes aborígenes por el que se extendía la posibilidad de trepar la roca hasta 2100 (y es que aquí, se diga lo que se diga, todos ganan, puesto que te llevan a visitar un centro sobre la cultura aborigen donde muchos turistas compran arte aborigen), pero de cualquier modo no tuvimos elección dado que había un fuerte viento y previsión de lluvia, y cierran el camino en estas ocasiones (dado que algunas personas han muerto al trepar la roca). Así que paseamos alrededor de la roca y escuchamos la leyenda alrededor de la misma, incluyendo la formación de los hoyuelos que tiene en algunos lugares. Aquí dejo algunas fotos. Por cierto, caprichos del destino, uno de los lugares sagrados de la roca (que siempre coinciden con dichos hoyuelos, y que no te dejan fotografiar bajo multas de 3000 dólares), concretamente el lugar sagrado para las mujeres (prohibido para los hombres) y donde dan a luz se llama Mala Puta en su lengua.







Después del tour, volamos a Sydney, donde pasé unos días con Aina como anfitriona. Así que próximamente escribiré una entrada sobre Sydney.

Volviendo al presente, al fin defendí mi Proyecto Final de Carrera. ¡Ya soy Ingeniero! Supongo que todavía no soy consciente de lo que ello significa, y mi futuro aún está por definir, pero no está mal tener un mes de vacaciones en la otra punta del mundo para acabar de disfrutar de la experiencia. Aunque a veces el tiempo no acompaña, por suerte empieza a hacer calor, así que las mañanas en la piscina/playa y las barbacoas empiezan a ser una costumbre. Lástima tener que irse pronto. Y es que aunque vuelvo a España el 13 de diciembre (llegando el 14), el día 24 salgo para Nueva Zelanda en el que será mi último viaje, así que el momento de empezar a decir adiós a la gente importante a la que he conocido este semestre se acerca...

miércoles, 10 de noviembre de 2010

The Ghan y Alice Springs

Después de la visita a Kangaroo Island, empezamos a pensar en el plato fuerte del viaje: la visita a Uluru en el outback, el corazón de Australia. Decidimos viajar en tren, dado que la línea Adelaide-Alice Springs cubierta por el tren llamado The Ghan es histórica y nos ofrecía la oportunidad de ver el outback y lo que Australia realmente es. Claro que había que pagar un precio: 25 horas de trayecto (el tren sigue hasta Darwin, cruzando todo el continente en un total de alrededor de 52 horas). De todas formas fue una experiencia y mereció la pena.

Ésta es la Australia que habíamos conocido hasta ahora:


Ésta es Australia a mitad de camino entre la costa y el centro del continente:



Y ésta es la verdadera Australia:


Por el camino, nada. Absolutamente nada. A mitad de trayecto los empleados del tren nos sorprendieron anunciando que veríamos el Iron Man por la ventana. Todo el pasaje estaba expectante. He aquí el Iron Man:


De cualquier modo, el viaje no se hizo largo y finalmente llegamos a nuestro destino: Alice Springs. La ciudad (si es que se la puede llamar ciudad, más bien es un pueblo) más cercana a Uluru: a 340 km. Y aquí iniciamos nuestro contacto con la cultura aborigen. Hay aborígenes paseándose descalzos alrededor de la ciudad, y especialmente en las cercanías de los supermercados. Hablamos con un par, que adivinaron que éramos europeos. Tristemente es lo que hacen la mayoría: deambular alrededor de las bottleshop. Y es que a pesar de los esfuerzos intentos por integrarlos, están totalmente discriminados por la sociedad australiana. En cualquier caso, vimos diversas muestras de arte aborigen a lo largo de nuestro viaje (eso sí, no es barato) y, posteriormente (en el parque nacional de Uluru) aprendimos bastante sobre su cultura. En Alice Springs también pudimos iniciarnos en su instrumento musical por excelencia: el didgeridoo. Todos los días un músico/profesor (uno de los más reconocidos maestros del didgeridoo en Australia, según yo entendí) ofrece gratuitamente una lección conjunta de media hora para dar algunas pinceladas, aprovechando para promocionar su tienda. No es nada fácil, puesto que no hay que soplar, sino hacer vibrar los labios dentro del instrumento, pero algún que otro sonido electrónico conseguimos.



En breve el tour por la roca y alrededores: Kings Canyon, Kata Tjuta y Uluru.

Y viajando en el tiempo hasta el momento actual, en dos días finalmente presento mi Proyecto Final de Carrera, última parada antes de conseguir el título de Ingeniero.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Kangaroo Island (II)

Siguiendo con la visita a Kangaroo Island, es necesario hablar de la fauna, uno de los motivos principales por los que decidimos recorrer la isla. A las focas ya mencionadas en la entrada anterior se unen, por supuesto, los canguros (triste sería que no los hubiera en Kangaroo Island). Además de los paisajes que ya mostré, simplemente al conducir alrededor de la isla es posible encontrárselos a ambos lados de la carretera, campando a sus anchas.



Cabe mencionar aquí que además de los canguros propiamente dichos, hay otra especie de "canguros pequeños" llamados wallabies y que al menos yo, en mi ignorancia en lo que a biología y el mundo animal respecta, nunca había distinguido del canguro convencional. Ésta es la especie que da nombre al equipo australiano de rugby, y que pudimos incluso tocar en un paseo conocido como "Koala Walk".





Por supuesto, como su nombre indica, el Koala Walk es un paseo plagado de eucaliptos en cuyas ramas se supone que se pueden encontrar koalas, dado que se alimentan de las hojas de dichos árboles. Por si alguien lo desconoce, el motivo de que este animal duerma 20 horas al día es una sustancia que se encuentra en las hojas de eucalipto y que actúa como somnífero, sumergiendo a los koalas en un permanente estado de letargo. No siempre es fácil sacar buenas fotos, dado que los koalas suelen estar bastante arriba, pero tuvimos suerte de encontrarnos uno bastante cerca.


Y siguiendo con nuestra ronda de suerte, nos encontramos dos chicas (si eran empleadas ó voluntarias jamás lo sabremos) que nos dijeron que se acercan regularmente para dar alimento (grano) a los wallabies. Ellas ya están bastante habituadas, pero el deseo de todo visitante es dar de comer a un canguro, así que allá fuimos.


Como se trata de un animal curioso donde los haya y símbolo de este país, también dejo un vídeo, simplemente para que se aprecie la peculiar manera de moverse, olfatear, etc. que tienen estos bichos.


Por lo que toca a la fauna, para nuestra sorpresa también pudimos ver algún que otro pájaro o ave peculiar, destacando el pelícano.


En último lugar, al caer la noche es posible ver en la playa a los pingüinos que se acercan a la orilla resguardándose en unas rocas. Se trata exactamente de la misma clase de pingüinos de la que ya hablé en su día cuando, de regreso de la Great Ocean Road, nos asomamos a la playa de St. Kilda en Melbourne.

En definitiva, un viaje que por fin me permitió apreciar la peculiar fauna de este país, ya que por algún motivo aún no había alcanzado a ver ningún canguro en vivo y en directo. Y, por supuesto, un gran tiempo en buena compañía.


Nuestra próxima parada: Alice Springs, en el outback, el corazón de Australia, hacia donde nos dirigimos con el principal propósito de visitar Uluru (Ayers Rock), la segunda roca en superficie más grande del mundo, y con un especial significado para los aborígenes.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Adelaide y Kangaroo Island (I)

Para empezar mi viaje del semester break, me encontré con Aina y Kayla en Adelaide (ellas salieron antes para hacer la Great Ocean Road). A pesar de ser una de las ciudades más grandes de Australia, es una ciudad bastante pequeña, pero el motivo de nuestra visita allí era pasar por Kangaroo Island y tomar el mítico tren "The Ghan" hacia Alice Springs, en el centro de Australia.

Por supuesto, se trata de una ciudad relativamente nueva y moderna, y sus calles no difieren en demasía de las de las otras ciudades australianas en las que he estado.


Y por supuesto, crece alrededor de un río y el verde no falta en la ciudad.



Tras pasar una noche en la ciudad, nos dirigimos definitivamente a Kangaroo Island, donde estuvimos dos días. Por supuesto, uno de los puntos fuertes de la isla son sus paisajes, no sólo en determinados puntos, sino a lo largo de todo el trayecto en coche.




Y la primera mañana pudimos hacer una curiosa actividad en el sitio conocido como "Little Sahara". Alquilamos unas tablas e hicimos sandboard, la versión en arena del snowboard. No es tan excitante, pero merece la pena probar.





Ya por la tarde nos dispusimos a visitar algunos de los sitios más conocidos de la isla, para poder ver la puesta de Sol desde allí. Primero visitamos el Admirals Arch, donde además entramos en contacto por vez primera con la fauna de la isla, ya que las focas campan a sus anchas por allí.





Y por último, justo al lado, se encuentran las Remarkable Rocks, que aunque no lo parezca se formaron de manera natural.



En breve hablaré del segundo día, en el que nos mezclamos completamente con la fauna del lugar.