De camino a Kings Canyon, pudimos dar un pequeño paseo en camello:
A lo largo de la mañana/tarde, paseamos alrededor de Kings Canyon. Nótese otra vez el rojo/marrón que nos acompañó a lo largo de todo el viaje.
Un primer contacto con algún pedrusco. Falsa alarma, todavía no es Uluru.
De cara a la noche, recogimos leña para hacer una hoguera que nos calentara mientras cenábamos y durante la sobremesa. Y es que dormimos al aire libre, con temperaturas rondando los 0 grados, dentro de un saco de dormir y un swag.
La mañana siguiente, al fin, experimentamos nuestro primer contacto con Uluru.
Pero aún no era su turno. Nos dirigimos a otra de las formaciones interesantes de los alrededores, lugar sagrado para los aborígenes: Kata Tjuta. El guía nos explicó la leyenda acerca del origen de las 3 formaciones (Kata Tjuta, Yulara y Uluru), de modo que nos metimos de lleno en la cultura aborigen.
De camino, el guía encontró algunas piedras que los aborígenes utilizan para pintar en las rocas (pinturas que luego pudimos ver en Uluru).
Y también vimos Kata Tjuta desde la distancia.
Finalmente, el plato fuerte del viaje: Uluru. Nombre aborigen para Ayers Rock. Hay una campaña bastante fuerte de sensibilización hacia los aborígenes, pues éste es su lugar más sagrado, de modo que cada vez se utiliza menos el nombre occidental en beneficio del aborigen. Se trata de la segunda roca en superficie más grande del mundo (la primera está en Sudamérica, si no recuerdo mal, pero no está en un lugar accesible), con más de 300 metros de ancho.
Esa misma tarde hicimos un camino corto alrededor de la roca, que tiene una pinta totalmente distinta desde cerca.
Y finalmente, antes de ir al campamento otra vez, vimos la puesta de Sol en Uluru:
Como no hay dos sin tres, la mañana siguiente volvimos para ver el amanecer.
Ese día, en teoría, teníamos la posibilidad de elegir entre escalar la roca o hacer la vuelta completa alrededor de ella caminando. No teníamos ni idea, pero aparentemente escalar la roca es una falta de respeto muy grave hacia los aborígenes, y estuvo a punto de ser prohibido. Finalmente el gobierno firmó un contrato con uno de los líderes aborígenes por el que se extendía la posibilidad de trepar la roca hasta 2100 (y es que aquí, se diga lo que se diga, todos ganan, puesto que te llevan a visitar un centro sobre la cultura aborigen donde muchos turistas compran arte aborigen), pero de cualquier modo no tuvimos elección dado que había un fuerte viento y previsión de lluvia, y cierran el camino en estas ocasiones (dado que algunas personas han muerto al trepar la roca). Así que paseamos alrededor de la roca y escuchamos la leyenda alrededor de la misma, incluyendo la formación de los hoyuelos que tiene en algunos lugares. Aquí dejo algunas fotos. Por cierto, caprichos del destino, uno de los lugares sagrados de la roca (que siempre coinciden con dichos hoyuelos, y que no te dejan fotografiar bajo multas de 3000 dólares), concretamente el lugar sagrado para las mujeres (prohibido para los hombres) y donde dan a luz se llama Mala Puta en su lengua.
Después del tour, volamos a Sydney, donde pasé unos días con Aina como anfitriona. Así que próximamente escribiré una entrada sobre Sydney.
Volviendo al presente, al fin defendí mi Proyecto Final de Carrera. ¡Ya soy Ingeniero! Supongo que todavía no soy consciente de lo que ello significa, y mi futuro aún está por definir, pero no está mal tener un mes de vacaciones en la otra punta del mundo para acabar de disfrutar de la experiencia. Aunque a veces el tiempo no acompaña, por suerte empieza a hacer calor, así que las mañanas en la piscina/playa y las barbacoas empiezan a ser una costumbre. Lástima tener que irse pronto. Y es que aunque vuelvo a España el 13 de diciembre (llegando el 14), el día 24 salgo para Nueva Zelanda en el que será mi último viaje, así que el momento de empezar a decir adiós a la gente importante a la que he conocido este semestre se acerca...





















































