lunes, 8 de noviembre de 2010

Kangaroo Island (II)

Siguiendo con la visita a Kangaroo Island, es necesario hablar de la fauna, uno de los motivos principales por los que decidimos recorrer la isla. A las focas ya mencionadas en la entrada anterior se unen, por supuesto, los canguros (triste sería que no los hubiera en Kangaroo Island). Además de los paisajes que ya mostré, simplemente al conducir alrededor de la isla es posible encontrárselos a ambos lados de la carretera, campando a sus anchas.



Cabe mencionar aquí que además de los canguros propiamente dichos, hay otra especie de "canguros pequeños" llamados wallabies y que al menos yo, en mi ignorancia en lo que a biología y el mundo animal respecta, nunca había distinguido del canguro convencional. Ésta es la especie que da nombre al equipo australiano de rugby, y que pudimos incluso tocar en un paseo conocido como "Koala Walk".





Por supuesto, como su nombre indica, el Koala Walk es un paseo plagado de eucaliptos en cuyas ramas se supone que se pueden encontrar koalas, dado que se alimentan de las hojas de dichos árboles. Por si alguien lo desconoce, el motivo de que este animal duerma 20 horas al día es una sustancia que se encuentra en las hojas de eucalipto y que actúa como somnífero, sumergiendo a los koalas en un permanente estado de letargo. No siempre es fácil sacar buenas fotos, dado que los koalas suelen estar bastante arriba, pero tuvimos suerte de encontrarnos uno bastante cerca.


Y siguiendo con nuestra ronda de suerte, nos encontramos dos chicas (si eran empleadas ó voluntarias jamás lo sabremos) que nos dijeron que se acercan regularmente para dar alimento (grano) a los wallabies. Ellas ya están bastante habituadas, pero el deseo de todo visitante es dar de comer a un canguro, así que allá fuimos.


Como se trata de un animal curioso donde los haya y símbolo de este país, también dejo un vídeo, simplemente para que se aprecie la peculiar manera de moverse, olfatear, etc. que tienen estos bichos.


Por lo que toca a la fauna, para nuestra sorpresa también pudimos ver algún que otro pájaro o ave peculiar, destacando el pelícano.


En último lugar, al caer la noche es posible ver en la playa a los pingüinos que se acercan a la orilla resguardándose en unas rocas. Se trata exactamente de la misma clase de pingüinos de la que ya hablé en su día cuando, de regreso de la Great Ocean Road, nos asomamos a la playa de St. Kilda en Melbourne.

En definitiva, un viaje que por fin me permitió apreciar la peculiar fauna de este país, ya que por algún motivo aún no había alcanzado a ver ningún canguro en vivo y en directo. Y, por supuesto, un gran tiempo en buena compañía.


Nuestra próxima parada: Alice Springs, en el outback, el corazón de Australia, hacia donde nos dirigimos con el principal propósito de visitar Uluru (Ayers Rock), la segunda roca en superficie más grande del mundo, y con un especial significado para los aborígenes.

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