Por supuesto, se trata de una ciudad relativamente nueva y moderna, y sus calles no difieren en demasía de las de las otras ciudades australianas en las que he estado.
Y por supuesto, crece alrededor de un río y el verde no falta en la ciudad.
Tras pasar una noche en la ciudad, nos dirigimos definitivamente a Kangaroo Island, donde estuvimos dos días. Por supuesto, uno de los puntos fuertes de la isla son sus paisajes, no sólo en determinados puntos, sino a lo largo de todo el trayecto en coche.
Y la primera mañana pudimos hacer una curiosa actividad en el sitio conocido como "Little Sahara". Alquilamos unas tablas e hicimos sandboard, la versión en arena del snowboard. No es tan excitante, pero merece la pena probar.
Ya por la tarde nos dispusimos a visitar algunos de los sitios más conocidos de la isla, para poder ver la puesta de Sol desde allí. Primero visitamos el Admirals Arch, donde además entramos en contacto por vez primera con la fauna de la isla, ya que las focas campan a sus anchas por allí.
Y por último, justo al lado, se encuentran las Remarkable Rocks, que aunque no lo parezca se formaron de manera natural.
En breve hablaré del segundo día, en el que nos mezclamos completamente con la fauna del lugar.















"No es tan excitante, pero...". Te estás anglofonizando, mi amigo... ;)
ResponderEliminarJajaja toda la razón del mundo! No es la primera vez que me pasa, y presta a confusión...
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